El conflicto entre vecinos de Banfield y un taller de reparación y comercialización de heladeras ubicado en Coronel Díaz al 43, entre Lynch y Onofre, continúa, pese a los reclamos de gente del barrio por los ruidos, los olores y las tareas de pintura con soplete que se realizarían en un patio trasero completamente descubierto.
Según manifestaron a La Unión, los habitantes de las viviendas linderas denuncian que el establecimiento, identificado como “Frío Frías”, sigue funcionando pese a las clausuras municipales y reclaman que se hagan cumplir las medidas dispuestas.
De acuerdo al testimonio de los damnificados, la actividad genera ruidos durante toda la noche por el funcionamiento de compresores industriales, además de olores a pintura y solventes que llegarían desde un patio trasero donde se realizarían trabajos con soplete al aire libre.
Además, aseguran que estas situaciones afectan la vida cotidiana de las viviendas linderas y sostienen que el problema lleva más de un año.
Ángela Baraona, portavoz de los vecinos, señaló que el ruido afecta especialmente a su hijo de nueve años, que tiene autismo. Según relató, las molestias nocturnas obligaron a la familia a modificar distintos espacios de su vivienda para intentar reducir el impacto sonoro.
La mujer también manifestó su preocupación por recientes cuadros alérgicos que sufrió el niño y los vinculó con los productos químicos que, según denuncia, se dispersan desde el taller. Sin embargo, no se cuenta con información médica que permita establecer una relación causal entre esos episodios y la actividad del establecimiento.
Los vecinos sostienen que presentaron reclamos ante el Municipio y la Defensoría del Pueblo. También afirman que hubo intervenciones y clausuras, aunque aseguran que el taller continúa trabajando de manera reservada.
Otro de los puntos señalados por las familias es el presunto uso de conexiones eléctricas irregulares. De acuerdo con la denuncia vecinal, el establecimiento habría sido denunciado en cuatro oportunidades por conexiones clandestinas a la red de Edesur y se habría reconectado después de los cortes.
Además, cuestionan el ingreso frecuente de heladeras comerciales con marcas de bebidas y cervezas, y denuncian que el personal trabajaría sin las condiciones de registración y seguridad correspondientes. Estos señalamientos no cuentan, por el momento, con documentación independiente incorporada a esta información que permita confirmarlos.
Los vecinos también apuntan contra el responsable del lugar, a quien identifican como Mariano. Según afirman, utiliza las redes sociales del taller para burlarse de las intervenciones policiales y municipales y de los reclamos de las familias, mientras continúa con la actividad a puertas cerradas.
La preocupación aumentó tras una intervención policial que, según los vecinos, ocurrió el miércoles 21 de octubre. En esa oportunidad, el propietario habría amenazado con transformar el establecimiento en un depósito.
Las familias temen que ese cambio implique movimientos de carga y descarga de mercadería durante la noche y la madrugada, con la circulación de vehículos pesados en una zona residencial. Por ahora, no hay información independiente que confirme que la reconversión se haya concretado.
Los vecinos insisten en que su reclamo no apunta a impedir que el emprendimiento funcione, sino a que lo haga dentro de las normas vigentes. Entre sus pedidos figuran la instalación de una cabina cerrada para los trabajos de pintura, la insonorización de los compresores y la regularización de las habilitaciones.

