Claves
- Un sueño que durante años quedó postergado por cuestiones familiares y laborales finalmente encontró su momento.
- Dos lomenses jubilados, Marcelo, hincha de Los Andes, y Diego de Temperley, decidieron que la jubilación sea una oportunidad para hacerlo realidad: recorrer Argentina en bicicleta: desde La Quiaca hasta Ushuaia.
- "Este viaje, por separado sin conocernos, era un sueño que ambos teníamos, nació mucho antes de habernos conocido", expresaron en diálogo con La Unión desde un hospedaje en el norte de Argentina.
Un sueño que durante años quedó postergado por cuestiones familiares y laborales finalmente encontró su momento. Dos lomenses jubilados, Marcelo, hincha de Los Andes, y Diego de Temperley, decidieron que la jubilación sea una oportunidad para hacerlo realidad: recorrer Argentina en bicicleta: desde La Quiaca hasta Ushuaia. "Este viaje, por separado sin conocernos, era un sueño que ambos teníamos, nació mucho antes de habernos conocido", expresaron en diálogo con La Unión desde un hospedaje en el norte de Argentina.
La travesía comenzó el 14 de septiembre y tiene como horizonte llegar al extremo sur del país hacia fines de febrero. El recorrido tiene a la Ruta 40 como camino principal, aunque el clima y las condiciones de los caminos ya los obligaron a modificar algunos tramos. El recorrido tiene a la Ruta 40 como camino principal.
"El significado de hacer este viaje después de habernos jubilado es la libertad de poder viajar sin tener un tiempo designado para tener que volver, porque ahora lo que sobra es el tiempo", explicaron. Los primeros kilómetros no fueron sencillos, en el tramo inicial de la Ruta 40, entre La Quiaca y San Antonio de los Cobres, pedalearon a alturas de entre 3.800 y 4.200 metros sobre el nivel del mar, por lo que tuvieron que adaptarse al clima y a la altura.
Se crearon un Instagram especialmente para esta travesía jubileitors77, donde se presentan e invitan a personas a seguir el viaje junto a ellos: "Hola somos Marcelo y Diego, dos jubilados que queremos cumplir un sueño, unir La Quiaca con Ushuaia en bicicleta, nos acompañan en esta aventura?". Allí muestran el avance, los percances, los recuerdos y se comunican con curiosos y viajeros.
"Dependemos de factores climáticos y del estado del camino", enfatizaron y agregaron "iba a haber temporal de viento muy fuerte en un sector como el Abra de Lacay en Salta, lo que hacía imposible para para nosotros por este tipo de viaje poder circular por esa ruta". "La jubilación no es ningún impedimento, no es sentarse a ver televisión todo el día", subrayaron. La preparación del viaje comenzó mucho antes de poner un pie en el pedal.
Diego, que nació en Lomas de Zamora pero desde los 18 años vive en Ushuaia, fue adaptando distintas bicicletas y comenzó a realizar viajes cortos por Tierra del Fuego: "Compré una bicicleta mountain bike común y la fui adaptando: cambiándole el manubrio, la horquilla, el asiento, para que sea cómoda para mí y para este estilo de de viaje". "Debe haber sido en el 2016, 2017 cuando empecé a armarme distintas bicicletas antes de tener esta que es con la que estoy viajando", expresó.
Además de complementar la preparación con gimnasio y actividad física, "acomodando el cuerpo como para para tener un esfuerzo sostenido durante un día de pedaleo". Marcelo, en cambio, fue construyendo su bicicleta durante varios años, a mediados de 2020 encargó un cuadro artesanal fabricado en Bariloche y fue incorporando los componentes de manera progresiva, hasta lograr una bicicleta preparada para soportar el peso de las alforjas y las exigencias del viaje. "¿Cuándo la terminé de armar?
Creo que 10 minutos antes de salir porque siempre uno le va haciendo cosas", contó. También hubo preparación física y alimentaria, entrenamiento funcional, bicicleta, pilates y el acompañamiento de una nutricionista formaron parte de los meses previos a la partida. Bicicletas preparadas para recorrer miles de kilómetros. Aunque los paisajes de Argentina fueron uno de los grandes motivos de la travesía, hay algo que terminó sorprendiéndolos todavía más: las personas que fueron encontrando.
"Lo que más nos sorprendió, más allá de lo paisajístico, porque bueno, la Argentina tiene lugares muy pero muy bellos, es la calidad de las personas que vamos conociendo en el camino", afirmaron. Agua, comida, indicaciones, una charla o simplemente una pregunta para saber de dónde vienen y hacia dónde van.
"Es algo que los maravilla, que los intriga y que muchas veces sienten que nos liberamos de un montón de cosas, pero que a su vez también tiene este riesgo de que tu casa te la puede llevar el viento, te la puede mojar el agua", admitieron. Para los dos cicloviajeros, esos pequeños gestos terminaron convirtiéndose en algunos de los recuerdos más importantes del recorrido. Diego y Marcelo junto a Vladimir. Uno de ellos ocurrió en Campo Quijano, Salta, donde conocieron a Vladimir Reyes, mozo de una parrilla.
El joven los escuchó hablar sobre la travesía y terminó regalándoles un rosario que llevaba consigo para que los acompañara durante el viaje. "Gestos que emocionan. Lo mejor del viaje, la gente que vamos conociendo", compartieron en Instagram, a lo que Reyes respondió "un placer conocerlos, que tengan un buen viaje".
"Fue algo que nos emocionó muchísimo, quizás era la única pertenencia de valor que tenía este chico y se puso a hablar con nosotros y se notaba que estaba emocionado por lo que estábamos haciendo y por lo que le estábamos contando y de golpe apareció con su crucifijo y lo regaló para que nos acompañe el resto de nuestro camino", narraron e indicaron "fue un ángel en el camino, es una protección extra que tenemos para nuestro viaje".
Una publicación compartida por @jubileitors77 También destacan el encuentro con Sergio, vecino de San Juan y Oro que los ayudó a integrarse a la comunidad, les mostró lugares, les indicó dónde conseguir comida y hasta organizó un encuentro de tortas fritas y mate cocido durante una jornada de lluvia y frío.
Una publicación compartida por @jubileitors77 La amistad entre ambos tiene una particularidad, "somos amigos, creo que desde el 2024 que, si bien nos conocíamos no en persona, pero sí por un grupo de WhatsApp de gente que ama el cicloturismo", contaron.
"Marcelo tuvo la oportunidad de viajar a Ushuaia de vacaciones, nos juntamos en casa a tomar una merienda, yo le conté que había vivido y nacido en Lomas de Zamora, que era de Temperley por una herencia familiar, él de Los Andes", recalcó Diego y afirmó "el fútbol no tiene que volvernos enemigos, todo lo contrario, nos tiene que unir". "Somos rivales, no enemigos. Podemos compartir una misma pasión como el fútbol y como el ciclismo siendo de dos equipos totalmente distintos", enfatizó.
La frase terminó convirtiéndose también en parte del mensaje que quieren transmitir durante el viaje: las diferencias deportivas no tienen por qué generar violencia ni impedir compartir una pasión. Proyectan llegar a Ushuaia a fines de febrero. Después de años de trabajo, ambos eligieron que la jubilación no significará quedarse quietos, "Nosotros decimos que la jubilación es el final de una etapa y el inicio de otra", explicaron.
Diego tiene 58 años, ya que en Tierra del Fuego se jubilan con regímenes especiales y Marcelo tiene 66, "la jubilación no es ningún impedimento, no es sentarse a ver televisión todo el día", remarcaron. "Es un viaje para disfrutar, no para sufrirlo. No es un viaje con tiempo de que tengo que llegar sí o sí a esta hora, este día, es para vivirlo minuto a minuto y disfrutando de todo: de la gente, de los paisajes. Hay una parte muy importante que es el tener una familia que nos apoya hacer este viaje", cerraron.
La travesía tampoco está planteada como una carrera, no hay una hora para llegar ni una obligación de cumplir kilómetros por día. Si el clima los obliga a parar, paran. Si una bicicleta se rompe, la reparan. Si aparece un problema, buscan la manera de resolverlo y continuar. El único motivo que podría hacerlos regresar antes de tiempo, reconocen, sería una situación familiar.

