Claves
- Hoy, el complejo ferial de Ingeniero Budge se encuentra frente a una crisis de gravedad que amenaza el futuro del predio que supo ser la feria informal más grande de Sudamérica.
- «Hay muy poco movimiento, la actividad está muy mal, sobre todo después del cierre del año pasado.
- Después de ahí, no se pudo levantar más», afirmó Matías Tenis, quien trabaja como remisero de la cada vez menor cantidad de feriantes que continúa con su actividad en el complejo ferial.
Atrás quedaron las jornadas de filas interminables y actividad comercial frenética donde los estrechos pasillos del paseo de compras Urkupiña, perteneciente a la Feria de «La Salada» desbordaban y parecían convertirse en un verdadero «hormiguero» de compradores, de todos los sectores sociales. Hoy, el complejo ferial de Ingeniero Budge se encuentra frente a una crisis de gravedad que amenaza el futuro del predio que supo ser la feria informal más grande de Sudamérica.
«Hay muy poco movimiento, la actividad está muy mal, sobre todo después del cierre del año pasado. Después de ahí, no se pudo levantar más», afirmó Matías Tenis, quien trabaja como remisero de la cada vez menor cantidad de feriantes que continúa con su actividad en el complejo ferial.
«Hay dos factores que hacen que la situación de hoy sea tan mala: por un lado la situación económica, que no hay plata y después la actitud de la interventora de la feria que ahora les cobra el estacionamiento a los carreros que llegan a la feria a trabajar, y que son los que pusieron el pecho y el cuerpo para que esto salga adelante», agregó Tenis.
Luego de la intervención de la feria, allá por mayo de 2025, donde el juez de Lomas de Zamora, Luis Armella, designó a Leticia Torres como interventora del complejo, en el marco de la investigación por una megacausa por lavado de activos, asociación ilícita y evasión impositiva, Tenis denunció que existe una «activa» intención de perjudicar a«La Salada», y comparó la situación de la feria con la de «La Gran Dulce», ubicada en Villa Celina, que abrió sus puertas a finales del 2024.
«Somos muchos los que creemos que hay una intención de perjudicar a ‘La Salada’, de dejarnos sin trabajo a los que nos estamos ganando el pan con el trabajo que hacemos. Te das cuenta que la ley no se aplica de la misma manera en el caso de la ‘Gran Dulce’, donde están las mismas marcas que no se vendían acá y las llevaron para allá», indicó.
Dada la informalidad del circuito comercial es complejo realizar una estimación fehaciente de la cantidad de puestos de trabajo y de familias que dependen de la actividad de «La Salada». No obstante, fuentes del predio señalaron a DiarioConurbano.com.ar que tanto de forma directa e indirecta la cantidad de fuentes laborales supera fácilmente los mil puestos. «En el barrio se siente mucho la baja de la actividad. Se nota en los kioscos, la gente está muy enojada con esta situación, no tiene plata.
Con todos los gobiernos pudimos trabajar pero desde que llegó La Libertad Avanza cada vez se nos complica más para ganarnos el mango», expuso Tenis. Para finalizar, Tenis advirtió que la situación es «cada vez peor» y remarcó la existencia de «intereses externos» que operan para perjudicar al histórico paseo comercial de Ingeniero Budge. «Esto se está yendo de las manos, no están ayudando a la gente en nada. Creemos que hay un interés muy marcado en perjudicar a ‘La Salada'», concluyó.

