La polémica en torno a la regulación de los medicamentos sumó un nuevo capítulo tras la difusión de la Disposición 2891 de la ANMAT, la cual habilita a los laboratorios medicinales a retirar los prospectos impresos en papel y reemplazarlos por códigos QR digitales. La medida generó un fuerte rechazo por parte de organizaciones que defienden los derechos de las personas mayores y del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB).
A través de una presentación judicial e institucional, las entidades cuestionaron la resolución del organismo regulador y exigieron que el soporte digital no desplace al papel, advirtiendo que la digitalización exclusiva representa un obstáculo de acceso a la salud para miles de adultos mayores en todo el país.
Desde el sector farmacéutico y las agrupaciones de jubilados reclaman que ambas modalidades coexistan: que los laboratorios incorporen la tecnología QR como complemento, pero manteniendo obligatoriamente los prospectos impresos con una tipografía reglamentaria y legible.
El secretario general del SAFYB, Marcelo Peretta, fue categórico al señalar que la información impresa cumple una función indispensable en la atención diaria dentro de las farmacias:
«El hecho de que exista la posibilidad de acceder mediante un QR no opta que esa información deba existir en papel. El prospecto es la información vital de todo medicamento», aseguró el titular del gremio.
Asimismo, Peretta explicó el rol práctico que cumple el prospecto impreso durante la dispensa profesional:
Orientación personalizada: El profesional farmacéutico suele usar el prospecto físico para marcar la posología, indicar cómo tomar el remedio según edad, peso o altura, y detallar equivalencias en medicamentos genéricos.
Falta de alfabetización digital: Gran parte de los adultos mayores no cuenta con teléfonos inteligentes, conectividad constante o la destreza tecnológica para escanear un código QR en situaciones de emergencia o consumo diario.
El reclamo enfatiza que la decisión de la ANMAT debilita la comunicación en un contexto donde ya escasean las campañas educativas sobre el uso responsable de fármacos.
“Con lo peor que puede hacer la ANMAT es quitarle los prospectos a los medicamentos”, concluyó Peretta, advirtiendo que, de no revisarse la disposición, el organismo regulador podría enfrentarse a un aluvión de presentaciones judiciales por violar derechos de los consumidores y de la salud pública.

