Claves
- Una grave situación de violencia digital y acoso escolar conmociona a la comunidad educativa del Colegio Thomas Alva Edison, ubicado en la localidad de Ituzaingó.
- Un grupo de estudiantes utilizó herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para editar fotografías de sus compañeras de curso, generando imágenes íntimas falsas que luego comenzaron a circular entre los alumnos.
- Manipulación digital: Los agresores tomaban fotos del rostro de las alumnas y, mediante softwares gratuitos de IA, generaban cuerpos desnudos falsos.
Una grave situación de violencia digital y acoso escolar conmociona a la comunidad educativa del Colegio Thomas Alva Edison, ubicado en la localidad de Ituzaingó. Un grupo de estudiantes utilizó herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para editar fotografías de sus compañeras de curso, generando imágenes íntimas falsas que luego comenzaron a circular entre los alumnos.
El hecho salió a la luz tras la advertencia de varias alumnas afectadas, quienes descubrieron que fotografías personales tomadas de sus redes sociales o del ámbito escolar habían sido manipuladas mediante aplicaciones digitales para desnudarlas artificialmente y simular contenido de carácter explícito, según contó el sitio PrimerPlanoOnline.
La situación provocó la inmediata indignación y movilización de los padres de las víctimas, quienes se presentaron en el establecimiento educativo para exigir explicaciones a los directivos y demandar sanciones ejemplares para los involucrados. Ante la conmoción generada en la institución, las autoridades del colegio privado mantuvieron reuniones con las familias afectadas y el cuerpo docente para abordar el caso e implementar los protocolos de convivencia escolar vigentes en la provincia de Buenos Aires.
Este tipo de maniobras, conocidas técnicamente como deepfakes, representan una preocupante tendencia de acoso digital que viene repitiéndose en diversos establecimientos educativos del Conurbano, encendiendo las alarmas sobre el uso irresponsable de las tecnologías por parte de menores. Manipulación digital: Los agresores tomaban fotos del rostro de las alumnas y, mediante softwares gratuitos de IA, generaban cuerpos desnudos falsos.
Difusión en redes: Las imágenes alteradas eran distribuidas a través de grupos de mensajería instantánea y chats escolares. Preocupación de los padres: Un grupo de familias no descarta acudir a la Justicia para radicar una denuncia penal por violencia de género digital y acoso contra menores, remarcando que «no se trata de una broma escolar, sino de una vulneración grave a la intimidad y la dignidad de las jóvenes».

