El deporte argentino y la cultura popular están de luto. Jorge Fernando «Locomotora» Castro, uno de los boxeadores más carismáticos, corajudos y emblemáticos del país, falleció a los 59 años tras sufrir una descompensación. Su partida deja un profundo dolor entre los amantes del boxeo, pero también entre los cientos de vecinos y familias vulnerables a las que contuvo fuera de los encordados.
Nacido en Caleta Olivia, Santa Cruz, el «Roña» trazó una carrera boxística que sumó más de 140 peleas profesionales y que quedó grabada a fuego en el inconsciente colectivo. Su hito máximo ocurrió la noche del 10 de diciembre de 1994 en Monterrey, México, cuando retuvo el título mundial del peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) ante el estadounidense John David Jackson.
En aquel combate, castigado, con el rostro ensangrentado y al borde del KO, Castro sacó de la nada un gancho de izquierda letal que dio vuelta las tarjetas y derribó a su rival. Aquella hazaña, considerada una de las definiciones más dramáticas de la historia del boxeo internacional, sintetizó para siempre su estilo: coraje, corazón e instinto de supervivencia en los momentos más oscuros.
10 de diciembre de 1994. Monterrey, México. La noche que el «Roña» #Castro fue Rocky pero en la vida real. Una de las más grandes peleas del boxeo argentino. Un KO para la historia. #QEPD https://t.co/FkwZxyvP3W
— Nico Fernández – Relator ⚽️ (@NicoFernandezBB) October 14, 2026
Entre sus logros deportivos más destacados se encuentran el Título Mundial Mediano de la AMB (1994), un récord profesional con más de 130 victorias (casi 90 de ellas por la vía rápida), además de haberse consagrado Campeón Argentino y conquistado múltiples títulos latinoamericanos del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
Al colgar los guantes, la vocación de lucha de Jorge Castro no se apagó, sino que cambió de escenario. Radicado en el sur del Conurbano bonaerense, abrió un gimnasio en la localidad de Temperley. Sin embargo, la irrupción de la pandemia de COVID-19 y la aguda crisis económica que golpeó a los barrios lo llevaron a tomar una decisión trascendental: transformar su centro de entrenamiento en un comedor y merendero comunitario.
Con la misma garra con la que tiraba piñas en le ring, el «Roña» se puso las ollas al hombro. Diariamente recibía a cientos de familias, niños y adultos mayores que se acercaban en busca de un plato de comida o una asistencia abrigada.
«Ver a gente grande hacer cola para recibir un táper de comida me parte el alma. Los jubilados vienen llorando porque no tienen para los remedios. Todos los días me pasa», solía repetir conmovido al hablar de la realidad de su espacio social.
Incluso en sus últimos meses de vida, continuó impulsando iniciativas solidarias para inaugurar nuevos comedores en la zona oeste y sur del Gran Buenos Aires, reafirmando que su verdadera victoria estaba en ayudar a los más postergados.
Su fuerte impronta territorial y su cercanía con la gente lo llevaron a debatir sobre el rol de la política y la gestión municipal en el partido de Lomas de Zamora. Con un perfil frontal y fiel a su estilo de barrio, el «Roña» no ocultaba sus aspiraciones de incidir desde la función pública ni su mirada crítica sobre las promesas incumplidas de la dirigencia.
#QEPD Murió Jorge «El Roña» Castro: el ídolo que unió las batallas del ring, la contención en el barrio y las ganas de pelear en política https://t.co/PgAUo2zGyI https://t.co/AL4xUEg6o9
— DataConurbano / NET (@DataConurbano) October 14, 2026
En repetidas oportunidades había señalado que su motor para participar en política era netamente social: exigir respuestas y desarrollo real para los sectores más postergados. En entrevistas recientes —como su paso por el ciclo Sin Retorno—, Castro reflexionaba sobre sus conversaciones con referentes políticos y advertía sobre la necesidad de que la asistencia a los barrios no quedara en meras fotos de campaña, sino que se transformara en soluciones concretas.
«estoy ayudando mucho a la gente y siento que como concejal íbamos a tener un poquito más de fuerza, me prometieron desarrollo social. Pero después se olvidan… el bicho de la política da vueltas porque hay mucha gente que lo necesita y hace falta gente como yo, que sepa lo que es pasar hambre», expresaba con total honestidad sobre su compromiso político y su rol en el territorio.
Jorge «El Roña» Castro trascendió el deporte para convertirse en un personaje entrañable de la Argentina. Pasó por programas de televisión, reality shows y eventos masivos sin perder jamás la humildad ni el dialecto de barrio que lo caracterizaba.
El boxeo pierde a un campeón inolvidable, pero el conurbano y los sectores populares despiden a un vecino comprometido que entendió que las batallas más difíciles no se libran solamente sobre una lona iluminada, sino en la calle, junto a los que menos tienen y exigiendo que la política responda a las urgencias de la gente.

