El excampeón mundial murió a los 59 años. En Temperley, quienes lo conocieron recuerdan sus enseñanzas en el boxeo y su ayuda a los vecinos.
"El boxeador de los humildes", así reza el cartel que fue colocado por vecinos esta mañana en la puerta del gimnasio que Jorge “Locomotora” Castro tenía sobre la avenida Eva Perón, en Temperley. La frase resume el recuerdo que dejó en el barrio el excampeón mundial de boxeo, que murió este miércoles a los 59 años. "La gente de Temperley no te olvida", se lee en otra de las cartulinas escritas con fibrón.
La noticia sorprendió a los vecinos que estaban acostumbrados a cruzárselo en la puerta del gimnasio, donde entregaba mercadería, ropa y alimentos a quienes lo necesitaban. “Era un hombre muy querido porque nosotros sabemos lo que hace”, contó Carlos, vecino de la zona, a El Diario Sur.
“Es una pérdida tremenda porque hay mucha gente que lo necesita”, lamentó. También recordó cómo fue creciendo la ayuda que Castro brindaba desde su gimnasio: “Él empezó ayudando de a poquito, de a poco fue creciendo, fue cada vez más gente. Él no le decía a ninguno que no”.
Aquella labor comenzó durante la pandemia y, según detallan los vecinos, las filas de personas que se acercaban a buscar asistencia se hicieron cada vez más largas. “Esto era impresionante”, resumió el vecino, que todavía lo recuerda en la puerta del gimnasio, saludando y conversando con quienes pasaban por el lugar. “Él por ahí no te conocía y te paraba a hablar con vos igual, como si fuera que vivías con él”.
Dante, de 20 años, entrenaba en el gimnasio de Temperley y tenía a Jorge “Roña” Castro como referente. El excampeón lo alentó a convertirse en boxeador y lo acompañó en su formación deportiva.
Entre quienes sintieron especialmente la muerte de Castro está Dante, un joven de 20 años que entrenaba en el gimnasio y que encontró en él una referencia deportiva y personal. El exboxeador no solo lo motivaba: también lo acompañaba en su formación y le marcaba el camino cuando las cosas no salían como debían.
“Me alentó para que yo sea boxeador”, contó Dante, todavía conmocionado por la noticia. En los entrenamientos, Castro podía ser exigente. Dante recordó una de las frases que le repetía cuando quería que hiciera las cosas bien: “Hacé las cosas bien, que Roña Castro hay uno solo”.
“Vamos a ver cómo podemos seguir, cómo podemos ayudar a la gente”, señaló. Y agregó: “Él es un ejemplo a seguir para todos”.
El gimnasio que Jorge “Locomotora” Castro tenía sobre la avenida Eva Perón, en Temperley, fue también un espacio de asistencia para familias del barrio.
Luciano, de 70 años, también se acercó al recuerdo del excampeón desde su pasión por el boxeo. Para él, Castro forma parte de una generación de deportistas que dejaron una marca difícil de repetir. “Se nos fue un grande”, dijo, y aseguró que "boxeadores como ellos no va a haber más".
Sin embargo, este miércoles, la faceta de Castro como boxeador quedó en un segundo plano frente al recuerdo de su labor solidaria en Temperley. Los vecinos recordaron la cantidad de personas que se acercaban al gimnasio cuando Castro repartía alimentos y otras donaciones.
La convocatoria era tal que, según recordaron los tres, las filas que se formaban llegaban a dar vuelta la manzana, y era Castro en persona quien se ocupaba de toda la organización. “Era un tipazo, ayudó a toda la gente. A donde iba él traía cosas para la gente, no para él, para la gente”, afirmó Luciano.
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